El impacto del COVID-19 en el transporte de carga

El COVID-19 en el transporte

En los momentos más duros de la pandemia del COVID-19, los meses de marzo y abril del año 2020, cuando la población salía a los balcones a las 20:00 para aplaudir a todos aquellos que seguían con su labor profesional para levantar un poco los ánimos caídos, el sector del transporte y la logística no se veía reflejado y respaldado.

Hoy más que nunca, la emergencia COVID-19 nos ha mostrado la importancia de las cadenas de suministro para abastecernos de los productos esenciales de alimentación, limpieza y salud. Un proceso clave para poder encontrar tales productos en supermercados y tiendas online es el transporte por carretera. Conscientes de este rol, los gobiernos han exceptuado al transporte de carga de la prohibición a la circulación, implementada como parte de las políticas de confinamiento. Sin embargo, en las últimas semanas, hemos visto reportajes en medios de comunicación sobre la situación precaria que, muchas veces, los transportistas deben afrontar durante sus viajes. Esto incluye desde la falta de áreas de descanso y aseo por el cierre de gasolineras, hoteles y restaurantes durante la cuarentena, hasta medidas tomadas por autoridades locales que dificultan o, inclusive, impiden el paso de los transportistas por sus municipios.

Transporte y Covid

Los días y meses han pasado, se va retomando cierta “normalidad”, y esa normalidad está produciendo otra vez la invisibilidad del sector del transporte para la población general.

Las autoridades gubernamentales, esas que hace unos meses admiraban el esfuerzo de los transportistas para que el país no se detuviera, ya tienen otra vez en su punto de mira al transporte, los camiones de carga ya no son tan necesarios según parece.

Algunas autoridades vuelven a pensar que los camiones son un auténtico estorbo en las carreteras o que los vehículos de distribución en las ciudades son prescindibles. No son pocas las ciudades que han vuelto a poner en funcionamiento las restricciones de acceso, o la famosa “caza” por parte de las policías locales de vehículos de reparto en estacionamientos incorrectos, eso si, no vaciando las zonas de carga y descarga, llenos muchas veces de vehículos particulares.

En el autotransporte, el impacto del Covid-19 provoco una caída del 14.8% en su PIB debido al descenso de la productividad y al desplome en la facturación, que disminuyo entre -41.0 y -50.0% en la mayoría de las empresas. En la red carretera, el volumen de camiones de carga cayo, -33.4%, y en el transporte transfronterizo, la contracción fue de -11.1%. En comparación con la crisis financiera de 2009, la coyuntura económica provocada por la pandemia, manifiesta efectos de mayor magnitud y alcance en el autotransporte. La pandemia no ha terminado, significa que sus efectos continuaran, por lo que la recuperación de las economías nacional y mundial será lenta.

Transporte y Covid

Vuelta la normalidad, tendremos que volver a las reivindicaciones habituales del sector, como el reconocimiento de la importante labor que desarrollan el transporte y la logística para el día a día del país. No se precisan homenajes ni palabras grandilocuentes, únicamente reconocimiento y cumplimiento de las normativas que permitan desarrollar la labor con la dignidad que se precisa.

En Transportes Calderón nos mantenemos operativos para garantizar la operatividad de nuestros clientes.